Un cliente pagó para resolver su problema y el equipo cumplió. Es tentador ofrecer lo mismo a otras empresas. Pero ese pago confirma la demanda de un proyecto concreto, no la de un producto independiente.
Cuando el trabajo cotidiano se llena de dificultades, es tentador empezar a hablar de un sistema nuevo. Primero conviene entender qué problema tiene que resolver y por qué las herramientas actuales no alcanzan.